CMO y CFO de TradeSpark

Emilio Martinoia, entre los viajes de aventura y la gestión organizacional

emilio-martinoia

Hace un año que Emilio Martinoia, CMO y CFO de TradeSpark, decidió apagar su faceta aventurera y de viajes con mochila al hombro para activar el otro costado de su personalidad: el ligado a la administración financiera y la gestión de procesos.

Lo hizo a pedido de su compañero de banco desde aquel primerísimo primer día de clases en el Colegio Monseñor Caneva de Olavarría: Juan Ignacio Bais, co-fundador de la empresa y creador, junto a Nicolás Lino, de ArQuants, la plataforma de trading automatizado, el producto emblema de TradeSpark. 

Aunque nació en Mar del Plata hace 33 años, siendo muy chico, Martinoia se mudó con su familia a esa otra ciudad bonaerense, rica en canteras de piedra caliza, donde vivió hasta terminar el Secundario.

“Nos conocemos íntegros”, dice sobre Juan Ignacio, que describe a su amigo, a la vez, como “casi un hermano”. Se conocen muy bien, está clarísimo. Y Martinoia era la pieza clave que necesitaba el emprendimiento de Bais y Lino para atravesar un nuevo camino y llegar a convertirse en empresa.

Pura aventura

Hijo de un traumatólogo especializado en mano y miembro superior y de una médica con aficiones más bien intelectuales, Emilio tiene un hermano 3 años menor que se llama Juan Octavio. Ambos son ingenieros industriales, y hace unos meses, su hermano también se incorporó a TradeSpark. “Somos los dos industriales, pero nos gusta mucho lo más tecnológico”, explica. El Martinoia más chico trabaja “mano a mano” con Juan Ignacio Bais, haciendo soporte de operaciones.

“Yo iba a ser médico: siempre me gustó la cirugía plástica, la estética. No sé por qué, pero siempre me llamó la atención la cirugía en quemados. A los 14 o15 años, iba al quirófano con mi viejo y le sacaba fotos con una cámara digital, algo que era raro para la época, para armarle después los informes que presentaba en publicaciones; me encantaba todo eso”, rememora Emilio ahora sobre su pasado en Olavarría. También hace especial hincapié en la influencia que tuvo su mamá en el desarrollo de su carácter emprendedor.

Sin embargo, “en el último mes del secundario –continúa su relato-, decidí anotarme en Ingeniería Naval y Mecánica. Durante ese verano, pensé: me gusta la economía, me copa la parte organizacional, la generación de equipos; por lo que migré a Ingeniería Industrial, una carrera que padecí bastante por el sistema educativo de la UBA (Universidad de  Buenos Aires), que es super enciclopedista”

Las materias que más le gustaron fueron Física III (física cuántica) y Diseño de Producto. “Es decir, nada que ver con todo lo que es la carrera. En los años duros me fue mucho mejor que en los blandos, pero fue una carrera difícil en líneas generales. No me arrepiento, pero invertí mucho tiempo en algo que tal vez no me redituó tanto, más allá de poder decir que soy Ingeniero de la UBA”, reconoce hoy. Se ríe al pronunciar esta última frase. Pero “me dio una capacidad de análisis exhaustivo e integral que me permite entender la big picture de las nuevas empresas”, admite.

Emilio siempre fue curioso, inquieto; jugado. Su único primo es brasileño, por lo que conoce bastante Brasil, y siendo muy joven, una de sus primeras experiencias laborales las tuvo al hacer una pasantía en Vuelta Redonda, en el Estado de Río de Janeiro. Allí, en la “ciudad del acero”, tuvo un trabajo ligado a la gestión y organización de procesos dentro de una empresa metalmecánica. Apenas hablaba un “portuñol muy básico” –según sus propias palabras- cuando aplicó.

Luego, trabajó durante más de 5 años en LEA (Leza, Escriña y Asociados), una PyME que brinda servicios de consultoría de ingeniería de riesgos a toda la industria del seguro. “Me nombraron subgerente del área internacional, y viajé muchísimo: conocí más de 250 empresas de diversos rubros –alimenticias, farmacéuticas, siderúrgicas, petroleras- de media Latinoamérica, y empecé a llevar a la práctica todo lo que había aprendido sobre los números de una compañía. Llegué a valuar hasta refinerías. Me metía en botes para ir a pozos petroleros en medio del Amazonas, y me encantaba”, describe con entusiasmo.

“No me gusta estar quieto en un solo lado –sigue-; amo viajar. Viajar y moverme me hace sentir relajado”. Esta faceta de su personalidad bien podría ser herencia de su tío, que llegó a ser capitán de barco mercante y le mandaba fotos de sus viajes por el mundo. 

“De muy chiquito quería ser arqueólogo. Siempre me gustó mucho esa suerte de aventura”, dice. En un momento, mientras era empleado de LEA, se dijo a sí mismo: “Quiero viajar. Y entonces renuncié, hice el bolso y me subí a un avión, con una mano atrás y otra adelante. Me fui a aventurar”, rememora. 

Eso fue en diciembre de 2017, y recaló en Barcelona, España, donde tuvo trabajos eventuales -en eventos, de mozo, de cartero- “porque mi profesión era viajar: hice el Camino de Santiago, conocí el sudeste asiático, el norte de África… Conocí cerca de 30 países de 3 continentes en 2 años. Esa fue la mejor decisión y experiencia que tuve en mi vida”, dice con seguridad. Se lo escucha algo nostálgico.  

Emprender, gestionar, administrar

Su residencia en el extranjero se extendió por 2 años. Pero mientras tanto, “leía mucho y estudiaba, sobre todo acerca de procesos de carácter exponencial, o sobre empresas de crecimiento exponencial, y me vinculé con mucha gente. En realidad, llevo una década estudiando procesos de carácter exponencial, y me gusta ver los objetivos que me propongo completos. Pero me gusta mucho el estilo de vida ligado a la aventura; la vida nómade”, señala. Este otro costado suyo parece estar siempre en estado de latencia; como adormecido. De ninguna manera  ha desaparecido.

También le interesa hacer cosas nuevas. Mientras estudiaba, tuvo un emprendimiento con su hermano que perdura hasta el día de hoy. Juntos fundaron Matagalan, una firma que diseña y comercializa billeteras de Tyvek, un material utilizado en construcción y que parece papel. Con dos amigos científicos emprendió en un momento en la startup Affibond, y desarrollaron un filtro orgánico para filtración de proteínas. 

“Soy un outsider del mercado –argumenta en relación a su incorporación a TradeSpark-. Lo que traía era el concepto de valuación de empresas, pero es verdad que siempre me interesaron mucho las tecnologías que escalan y todo lo que es exponencial”. 

Por eso, Bais empezó a hacerle consultas a la distancia a su ex compañero de escuela y amigo de la vida. Le preguntaba sobre la parte financiera, económica y organizacional de su emprendimiento en Argentina.

“En marzo de 2019 empezamos con reuniones periódicas, cada 15 días; después una por semana, y empezamos hacer un millón de cosas en torno a la parte organizacional, de gestión, administración y comunidad”, explica Martinoia. “Tratamos de orquestar una empresa cuya estructura organizacional le permitiera crecer, si es que se validaba el nicho, el producto y la plataforma, de manera exponencial”, agrega.

Todo ese trabajo fue remoto. Hasta que en noviembre de 2019, “volví y empecé a trabajar full time todos los días. Hasta ahora hemos generado un equipo que tiene una sinergia y una espalda alucinante”, resume.

“Me siento super contento y cómodo. Las expectativas de crecimiento son enormes”, se entusiasma. “La pandemia nos vino al pelo porque no nos quedó otra que concentrarnos en la gestión y la organización. El cambio estaba siendo rotundo, y ahora fue definitivo”, sintetiza. 

A nivel formal, Martinoia está a cargo de la administración financiera y administrativa de TradeSpark; también gestiona el equipo de recursos humanos. Pero lo que más le interesa es trabajar el concepto de comunidad.

“Estamos tratando de crear una red que sostenga todo lo que estamos emprendiendo. De alguna manera, tenemos una plataforma que tiene su espíritu (ArQuants), y creamos una empresa. Pero creemos que el poder más fuerte pasa por poder crear una comunidad que permita generar negocios a otras empresas o personas, y producir una retroalimentación. Entonces se da un crecimiento natural y sostenido, y permite escalarlo”. Dice Emilio, y saca a relucir su costado de ingeniero industrial obsesionado con los procesos o tecnologías exponenciales.

“La vida me trajo otra vez a Buenos Aires”, reflexiona sobre su actual rol en la compañía. Sabe que la otra faceta que apagó, la de los viajes y la aventura, puede encenderse de un momento a otro, y se muestra abierto a que eso suceda. “La vida en Capital es intensa, y no sé dónde voy a terminar”, dispara, quizás considerando que la pandemia del COVID-19 y la cultura organizacional de la empresa permiten que el trabajo sea 100% remoto y se pueda realizar desde cualquier lugar del mundo.   

Mientras tanto, disfruta su presente de entrega y dedicación a un proyecto que le apasiona y al cual le ve características exponenciales, eso sobre lo que tanto tiempo estudió y que la vida le está permitiendo protagonizar. 

Por Guadalupe Barriviera
Por Guadalupe Barriviera

Periodista especializada en el lado humano del mercado.

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Algorithmic Process Automation (APA)

Esta es una “caja” de estrategias para el operador o trader, que le permite llevar adelante la optimización y minimización de errores, en la ejecución de tareas repetitivas dentro de una mesa de operaciones. Mejora de este modo la productividad y eficiencia del equipo de trabajo en el accionar diario.

Estrategias

Realice operaciones de canje entre dólar mep y cable mediante la operatoria de bonos o acciones. Para utilizar esta estrategia, debes configurar la cantidad de dólar cable a operar, el tipo de operación (compra o venta), el precio al que se desea realizar, y los títulos que se emplearán para realizar la operación.

Tiene como objetivo realizar una compra de un activo promediando un valor por debajo del máximo configurado. Está pensada para optimizar el flujo de una operación, consiguiendo el precio deseado sin la necesidad de la intervención de un operador. Se puede configurar el monto total a operar, el precio límite y por último el tamaño máximo de las órdenes.

Tiene como objetivo colocar un monto en una moneda determinada a tasa entre plazos. Pensado para poder optimizar el curso de operaciones de colocación a tasa a través de un algoritmo y no requiriendo una intervención activa de un operador.

Realizá operaciones de compra o venta de dólares mediante la operatoria de bonos o acciones. Para utilizar esta estrategia, debes configurar la cantidad de dólares a operar, el tipo de operación (compra o venta), el precio al que se desea realizar, y los títulos que se emplearán para realizar la operación.

Dada una posición tomada en un valor negociable, la desarmar y la rearma en otro valor negociable, respetando un ratio de precios configurado entre ambos.

Price Improvement Iceberg (PII). Esta estrategia busca estar siempre primera en el book de órdenes con el objetivo de discretizar una orden de compra o venta. Permite configurar precio límite, monto total a operar, límite de monto por orden y cuenta con un mecanismo para ocultarle al mercado su accionar, modificando las órdenes que va enviando en su tamaño.

Tiene como objetivo tomar un monto en una moneda determinada a tasa entre plazos. Pensado para poder optimizar el curso de operaciones de tomar tasa a través de un algoritmo y no requiriendo una intervención activa de un operador.

Tiene como objetivo realizar una venta de un activo promediando un valor por debajo del máximo configurado. Está pensada para optimizar el flujo de una operación, consiguiendo el precio deseado sin la necesidad de la intervención de un operador. Se puede configurar el monto total a operar, el precio límite y por último el tamaño máximo de las órdenes.

Pensada para simplificar la gestión pasiva de liquidez de una gran cantidad de cuentas comitentes, esta estrategia permite la automatización en la ejecución de órdenes de cauciones colocadoras en el mercado. A partir de una lista de cuentas y saldos, el algoritmo envía órdenes al mercado siguiendo parámetros de plazo, tasa, agresión y tamaño. El resultado es la ejecución de cientos de órdenes en pocos minutos manteniendo un control global del proceso en cada momento.

Es un algoritmo pensado para simplificar el proceso de colocación de órdenes para tomar liquidez del mercado. A partir de un detalle de saldo requerido por cuenta comitente y la definición del plazo (caución a t dias), el motor administra el envío de órdenes dentro de parámetros definidos de tasas objetivos y agresividad en la colocación. El resultado es la ejecución de cientos de órdenes en pocos minutos manteniendo un control global del proceso en cada momento.